sábado, 19 de mayo de 2012

Te hallare pedaleando… Y que hago si no te hallo?





El otro día iba a la pega  y puse la canción que es mi bandera  cicletera hace ya unas semanas, “La cumbia de la bici” de David Aguilar, yo iba feliz cantando y tarareando, con el sol pegándome de ladito y dándole una amorosa vista a mi camino. Sí, también iba pensando en  el hombre que capturo mi corazón, y le cantaba a viva voz “Te hallaré pedaleando, en el viaje de allá pa’ca” ♫♫  Y así bien concentradita, dale con el tarareo y la cantada y la silbada, yo iba feliz… Y comencé a imaginarme que él venía haciendo el camino de vuelta, y que justito cuando estábamos ahí uno frente a otro yo le decía “Y te hallé pedaleando…” ambos reíamos  y al estar al ladito el uno del otro, venía ese beso, pero que beso que nos dábamos… Mmm y recordé que es muy buena la canción, pero Matias y yo hace rato que no nos hallábamos pedaleando, ni nos hallábamos de ninguna forma, y ahora el sol me molestaba, empecé a sentirme tonta y todo pareció sólo ir peor, porque pinche la rueda de mi querida Stella. Poco falto para que me salieran rayos, ya estaba cerca de bulnes  así que me pare cerca de una banca y me quede esperando, no andaba con ninguna de mis herramientas. Y mientras estaba ahí pensando y recordando mis encuentros y desencuentros con el amor, alguien me interrumpe y me dice. -¡Hola! disculpa ¿te ayudo?- Y  veo a un muchacho , no, corrijo veo a un guapísimo muchacho, y le digo -si claro, es que hoy no saque mis herramientas- y comienzo a dar estúpidas explicaciones, porque valla que era lindo el desconocido reparador de bicicletas y mi mente volátil me dijo, esto es lo que me trataba de decir David Aguilar, Encontré finalmente el amor pedaleando y dale que dale sacando tremendas conclusiones y de repente me interrumpe nuevamente  el desconocido reparador de bicicletas y me dice,- Disculpa, ¡ya esta lista!-. -Gracias, gracias- me apuro en decir. -No te preocupes a mi novia le paso lo mismo el otro día y también alguien la ayudo, hay que colaborar con el compañero ciclista- y se ríe con una alegría muy particular. Yo toda confusa, media lenta, ya no sé qué decirle, no me esperaba que tuviera novia y ¡zaz!, todo volvió  a ser oscuro. Tome mi Stella, -¡Gracias, muchas gracias!, ¡adiós!- le dije y comencé a pedalear. Otra vez el sol molestoso y mis tontas ideas de salir adelante… Doble por Bulnes y dije –Ok. Esto es suficiente, Cata nada más, respiré profundamente… Ahhhhhh y puse otra vez mi reproductor y dije yo puedo con esto y puse otra vez la canción de Aguilar y de pronto sentí que me iluminaba, aunque también el sol ahora me llegaba desde atrás, así que podríamos también suponer que sólo fue un efecto de luz, pero bueno quien sabe, yo sentí un momento de gloria y lo supe, sí, en serio lo supe. David Aguilar se equivocaba en la letra, debía decir “Me hallaré pedaleando…” Y así seguí mi camino al trabajo, con el sol pegando de atrasito y una nueva felicidad de colores. 

Porque cuando el espíritu está bajo, cuando el día aparece oscuro, cuando el trabajo se pone monótono, cuando la esperanza apenas está presente, sólo monte una bicicleta y salga a dar una vuelta por la carretera, todas sus preocupaciones desaparecerán.