El otro día iba a la pega y puse la
canción que es mi bandera cicletera hace
ya unas semanas, “La cumbia de la bici” de David Aguilar, yo iba feliz cantando
y tarareando, con el sol pegándome de ladito y dándole una amorosa vista a mi
camino. Sí, también iba pensando en el
hombre que capturo mi corazón, y le cantaba a viva voz “
Te hallaré pedaleando, en el viaje
de allá pa’ca” ♫♫ Y así bien
concentradita, dale con el tarareo y la cantada y la silbada, yo iba feliz… Y
comencé a imaginarme que él venía haciendo el camino de vuelta, y que justito
cuando estábamos ahí uno frente a otro yo le decía “Y te hallé
pedaleando…” ambos reíamos y al estar al ladito el uno del otro, venía
ese beso, pero que beso que nos dábamos… Mmm y recordé que es muy buena la
canción, pero Matias y yo hace rato que no nos hallábamos pedaleando, ni nos
hallábamos de ninguna forma, y ahora el sol me molestaba, empecé a sentirme
tonta y todo pareció sólo ir peor, porque pinche la rueda de mi querida Stella.
Poco falto para que me salieran rayos, ya estaba cerca de bulnes así que me pare cerca de una banca y me quede
esperando, no andaba con ninguna de mis herramientas. Y mientras estaba ahí
pensando y recordando mis encuentros y desencuentros con el amor, alguien me
interrumpe y me dice. -¡Hola! disculpa ¿te ayudo?- Y veo a un muchacho , no, corrijo veo a un
guapísimo muchacho, y le digo -si claro, es que hoy no saque mis herramientas-
y comienzo a dar estúpidas explicaciones, porque valla que era lindo el
desconocido reparador de bicicletas y mi mente volátil me dijo, esto es lo que
me trataba de decir David Aguilar, Encontré finalmente el amor pedaleando y dale
que dale sacando tremendas conclusiones y de repente me interrumpe
nuevamente el desconocido reparador de
bicicletas y me dice,- Disculpa, ¡ya esta lista!-. -Gracias, gracias- me apuro
en decir. -No te preocupes a mi novia le paso lo mismo el otro día y también
alguien la ayudo, hay que colaborar con el compañero ciclista- y se ríe con una
alegría muy particular. Yo toda confusa, media lenta, ya no sé qué decirle, no
me esperaba que tuviera novia y ¡zaz!, todo volvió a ser oscuro. Tome mi Stella, -¡Gracias,
muchas gracias!, ¡adiós!- le dije y comencé a pedalear. Otra vez el sol
molestoso y mis tontas ideas de salir adelante… Doble por Bulnes y dije –Ok.
Esto es suficiente, Cata nada más, respiré profundamente… Ahhhhhh y puse otra
vez mi reproductor y dije yo puedo con esto y puse otra vez la canción de
Aguilar y de pronto sentí que me iluminaba, aunque también el sol ahora me
llegaba desde atrás, así que podríamos también suponer que sólo fue un efecto
de luz, pero bueno quien sabe, yo sentí un momento de gloria y lo supe, sí, en
serio lo supe. David Aguilar se equivocaba en la letra, debía decir “Me hallaré
pedaleando…” Y así seguí
mi camino al trabajo, con el sol pegando de atrasito y una nueva felicidad de
colores.
Porque cuando el espíritu está bajo, cuando el día aparece oscuro, cuando el
trabajo se pone monótono, cuando la esperanza apenas está presente, sólo
monte una bicicleta y salga a dar una vuelta por la carretera, todas
sus preocupaciones desaparecerán.
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